Camina
despacio como si la coordinación de sus piernas llevaran consigo el pensamiento
de todo cuanto se mueve al interior de su mente. Procesos y análisis de datos,
para un resultado final que se relaciona siempre con una sola causa: la
genética médica.
Así son
todos los días de la doctora Nora Uribe Rodríguez, directora del Departamento
provincial de Genética Médica en la provincia de Las Tunas, una fémina con más
de 20 años dedicados a la actividad investigativa y la intervención social.
«Consultas,
asesoramiento y clases forman parte de mi rutina diaria, y las investigaciones
ocupan el 80 por ciento de mi tiempo, que concluye después de la jornada
laboral y de los quehaceres del hogar; estudiar ocupa mis horas de descanso en
las madrugadas», confiesa la especialista en Genética clínica.
Sus inicios
laborales están marcados desde 1999 en la unidad asistencial de Las Tunas,
primero en consultas de reproducción y desde 2007 bajo su conducción como
dirigente, una oportunidad que reconoce con el apoyo de todo el personal, que
garantiza la salud genética de los habitantes de las Tunas.
Su amplio desempeño
como investigadora le merece varios reconocimientos que acumula en su
trayectoria como una mujer de las ciencias, un mérito del cual vive orgullosa.
«Investigar
es llevar al máximo grande proyectos que necesita la provincia, a esta altura
de la vida estoy como recién graduada, me he dedicado a mi especialidad, al
trabajo», confiesa esta cubana que captura en instantes su vida para contarlo
en tan breve tiempo.
«Me
preocupa la salud reproductiva, me estimula para mis estudios, laboro en varios
micro proyectos dedicados al diagnóstico del estado de salud genético de la
población sobre las malformaciones congénitas, sus causas, y el cáncer. Lo más
motivante para mi especialidad es diagnosticar los problemas de salud que
tienen una causa genética», explica detalladamente la entrevistada, quien
muestra orgullosa su interés por el estudio constante.
«Mis temas
de investigación son numerosos, pues tengo la responsabilidad de dirigir todos
estos proyectos, de controlar su cumplimiento, me he mantenido vinculada según
mis intereses y perfiles como estudiosa sobre todo como especialista en un
proyecto que está dedicado diagnóstico del estado de salud».
Lograr un
buen estado de salud en los pacientes que llegan al centro reconforta a esta
doctora que bien ocupa sus días en devolver la sonrisa a una gestante y a
mejorar la calidad de vida de infantes con alguna patología genética.
«Es
complejo llevar una vida dedicada a la investigación y conjugarla con otras
responsabilidades sociales, irremediablemente me lleva las horas de la
madrugada. Como investigadora la mayor parte de lo que se lee y analiza de
datos lo hago en horario extra laboral, después que recesan las actividades del
hogar fundamentalmente y los fines de semana», acota con total seguridad Nora
quien disfruta leer, escuchar música y compartir el poco tiempo libre con las
amistades.
«Aspiro a
hacer un Doctorado en Ciencias Pedagógicas, es un reto, es hacer otra carrera
para llegar más allá de un título, es como a esta altura de la vida estar
haciendo otra carrera y para este sueño cuento con el apoyo de mi colectivo y
mi familia».
Hoy se ve
como una soñadora con muchas metas, ha hecho muchas cosas pero cree no ha
llegado al final de ninguna, «llevar al máximo grandes proyectos que necesita
la provincia y perfeccionar el trabajo constituyen metas; soy un médica
dedicada a su especialidad y al trabajo, con muchas cosas por terminar».
Desde hace
20 años Nora mantiene una familia de la cual vive orgullosa, dos hijas
adolescentes con la dicha de que son buenas estudiantes que han podido cumplir
sus sueños, «la mayor siguió los pasos de su papá y estudió agronomía, motivada
por un proyecto de familia junto a mi esposo y la más pequeña opta por ser
médico, asevera en su diálogo mientras fija su mirada en una foto de su familia
que muestra encima de su buró.
«El estudio
ocupa el 80 por ciento de mi tiempo y a las ciencias he dedicado mi vida, ha
sido difícil todo pero lo he logrado», concluye Nora quien vuelve en su paso al
concluir la jornada para llegar a su casa, disfrutar de un café bien fuerte, y
recargar las energías de su realidad, la investigación, un punto de partida
dinámico que siempre tiene un retorno en sus días, una virtud que la distingue como
una mujer de ciencias.

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